Enigmáticos, encapotados, dulcemente melancólicos...Te envuelven entre sus fríos brazos despertando dentro de ti esa tristeza característica que, por extraño que parezca, echabas de menos. Perdida en la inmensidad de su abismo deambulas sin rumbo entre la niebla..Te acurrucas en su manto gris, y adormecida, tu conciencia vuela.
Y con estos extraños días llega la lluvia...tranquilizadora, rítmica...hipnótica.Unas veces impasible, otras colérica y en ocasiones llena de amargura.
Las gotas golpean el cristal, a tiempo que resbalan sin remedio, al igual que lo hacen las lágrimas por tus mejillas.
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