Nunca sabes como vas a acabar, hace unos meses ni me planteaba la situación en la que estoy ahora. Puedes suponer, puedes imaginar, puedes fantasear, puedes prometer (a ti mismo a los demás), pero nunca puedes ver lo que va a pasar a continuación.
La vida es un sin fin de subidas y bajadas, de barrancos y encrucijadas. No puedes saber con certeza cual es el camino correcto, ni el más fácil, ni el equivocado...aunque tal vez no haya ninguno erróneo.Todo corre de tu cuenta y riesgo, de tu capacidad de decisión. Tu capacidad de distinguir lo que está bien de lo que está mal, de ver la fina línea divisoria ente unas cosas y otras, de ser capaz de ponerte en la piel del otro y ver como afectan tus decisiones en su vida. De darte cuenta de todo, en teoría es lo que deberíamos hacer todos. Pero desde mi punto de vista es imposible, siempre se te escapa algo. Somos humanos.
Puede que el camino que elijas no sea el adecuado, o el menos doloroso, pero una vez escogido no hay vuelta atrás. Hay que asumir todas las consecuencias. Puede que te lleve a un callejón sin salida, a una empinada pero escalable pared o por el contrario a un sendero fácilmente transitable, e incluso pavimentado. Puede que sea una montaña rusa que termine por estamparte contra un muro. Nunca se sabe.
Hay ocasiones en las que dos o más caminos se cruzan. Es posible que durante un tiempo lleven una misma dirección o por el contrario nunca lleguen a encontrarse.
Es todo tan relativo...tan caótico, tan errático.
Somos sorprendentemente autoritarios y autónomos. Pero lo que me resulta todavía más sorprendente es la necesidad y la dependencia que tenemos todos unos de otros.
Si os dais cuenta la vida está llena de puedes, de posibles, de imposibles, de quizás...nada concreto. Es frustrante y a la vez emocionante, puede ser incluso satisfactorio cuando sales de una situación difícil, pero ante todo es REAL y no se puede jugar con la realidad.
Hay gente que está convencida de que puede cambiar su destino cuando se le antoje, que se obsesiona con controlarlo absolutamente todo, pero en mi opinión es en vano. El desenlace de tu vida no solo depende de ti. También depende de todos los que están a tu al rededor. De todas las personas con las que compartes una dirección.
Esas personas pueden empujarte a el mismísimo fondo del precipicio, pueden limitarse a mirar, o pueden darte la mano para ayudarte a no caer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario